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POLÍTICA

Brasil: siete claves para entender la novela política

¿Por qué Temer salió indemne del caso Odebrecht y tiembla ahora? ¿Quién gobernará Brasil? ¿Puede volver Lula?

19/05/2017

Temer: zafar de Odebrecht, caer en el Lava Jato

El Lava Jato estuvo a punto de llevarse puesto al actual presidente pero, paradójicamente, lo salvaron los defensores de Dilma Rousseff. Temían que la acusación de que Odebrecht financió ilegalmente la campaña electoral de ambos, se convirtiera en una nueva pesadilla para la ex mandataria. Pero el Lava Jato no tiene que ver sólo con Odebrecht. E implica -casi- el universo entero de la corrupción en Brasil. Una de esas investigaciones es la que hizo pública ahora el diario O Globo: Temer fue grabado el 7 de marzo con Joesley Batista, por uno de los dueños del grupo que controla el frigorífico JBS, líder mundial de la producción de carnes. En el encuentro, el empresario contó al mandatario que efectuaba pagos al expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, encarcelado en el marco de las investigaciones de corrupción en Petrobras, y a su operador Lúcio Funaro, también detenido, para mantenerlos callados. Temer habría respondido: “Tienes que mantener eso (los sobornos)”, dando su aval al pago para comprar el silencio.

2. Impeachment: ¿y ahora quién gobierna?

Temer se negó a renunciar. Si hay otro impeachment y Temer es destituido, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, debería ser el mandatario interino por 90 días. El problema es que Maia se convirtió en objetivo de la investigación abierta por el juez Edson Fachin, en la trama de corrupción de Odebrecht. Y algo similar ocurre con el actual Presidente del Senado, Eunício Oliveira: tres denuncias en la operación Lava Jato. Por lo tanto, la más probable sucesora como jefa interina de Estado sería Cármen Lúcia Antunes Rocha, presidente del Tribunal Supremo Federal. Asumiría de manera provisional y convocaría a elecciones indirectas dentro de los 30 días.

3. Lava Jato, el terror de los políticos

Es el nombre de la operación policial que arrancó en 2014 y destapó la corrupción encubierta en una de las mayores empresas estatales de América Latina y la mayor de Brasil: Petrobras. Las sospechas aparecieron tras varios testimonios a la policía del ex director de Abastecimiento de Petrobras, en una trama que se fraguó entre 2004 y 2012. Las autoridades llevaban desde julio de 2013 detrás de la pista y descubrieron en el Estado de Paraná una red de lavado de dinero que operaba desde Brasilia y São Paulo.

4. Petrobras, la gallina de los huevos de oro

Fue fundada en 1953 y durante décadas se convirtió en el orgullo del país. Empleaba, hasta el año pasado, a casi 90.000 personas, con una producción estimada de dos millones y medio de barriles de crudo al día. Y se convirtió en caja de la política. La red de sobornos del escándalo que se conoció como Petrolão se extendía entre los altos cargos de Petrobras, que desviaron al menos 10.000 millones de reales (unos 3000 millones de dólares), según datos recabados en marzo de 2016. Para desviar el dinero, Petrobras licitaba sus obras a empresas relacionadas con la construcción y la ingeniería del propio país, mediante la aplicación de la política Compre Nacional implementada Dilma Rousseff. De lo presupuestado se desviaba, de forma sistemática, un 3% en sobornos para empresarios y políticos. El dinero blanqueado era transferido a otros negocios para, luego, ser enviado al extranjero con una red de más de cien empresas pantalla y cientos de cuentas bancarias en China o Hong Kong.

5. Odebrecht, el empresario expiatorio

La macroinvestigación del caso Petrobras, que destapó la operación Lava Jato, derivó en el caso Odebrecht. En junio de 2015, la policía entró en la casa de uno de los empresarios más poderosos del país: Marcelo Odebrecht, el dueño de la mayor constructora de América Latina, con 168.000 empleados y ramificaciones en 28 países, entre los que se encuentran Venezuela, Colombia y Estados Unidos. El empresario fue condenado a 19 años y cuatro meses de cárcel. La investigación en torno a él sigue generando novedades: los directores de la empresa, bajo la figura del arrepentido, complicaron a la clase política de toda América latina. En enero de 2017, el Tribunal Supremo brasileño dio validez a las declaraciones de 77 ejecutivos de la constructora Odebrecht. Esta delación, recogida en la llamada Confesión del fin del mundo, recoge numerosos detalles sobre los sobornos, favores y sumas de dinero a la clase política brasileña.

6. Lula, acusado y aclamado

La red de corrupción brasilera implicó a casi la totalidad del arco parlamentario de Brasil. Y luego también al ex presidente Lula da Silva. El proceso se abrió “por supuestas ventajas económicas obtenidas, directa o indirectamente por parte de Odebrecht por el ex presidente entre los años 2011 y 2014 para influir en actos de agentes públicos”. Desde aquel momento, la justicia estrechó el cerco en torno a Lula mediante la imputación de los delitos de lavado de dinero y ocultación de patrimonio. Dilma Rousseff (cuando aún era presidenta) lo nombró ministro para que los jueces no pudieran procesarlo. Pero a los dos días del nombramiento, un magistrado del Tribunal Supremo lo invalidó.

7. Dilma, ¿puede volver?

Hoy parece que su destitución fue el resultado de sus errores en el manejo de la economía y de la indecencia de una clase política decadente, que la entregó en sacrificio intentando purgar sus propias culpas. La mayoría de los que le bajaron el pulgar en el impeachment, cobraron sobornos que ella no cobró. Hace un mes, la fiscalía amplió la investigación sobre ella y Lula, más 83 políticos del Partido de los Trabajadores (PT), el Partido Movimiento Democrático Brasileño y el Partido Social Demócrata Brasileño, al que perteneceTemer. En total 29 senadores, al menos 40 diputados y tres gobernadores.