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VIAJES Y TURISMO

Pueblos que se reinventan para mostrarse al turismo

La cartera de turismo de la provincia de Buenos Aires lleva a cabo un programa que pone en valor a pequeñas localidades que parecían olvidadas en tiempo. Una concepción comunitaria del sector.

12/10/2017

Que el turismo es uno de los sectores más pujantes de la economía no es novedad. Según la Organización Mundial de Turismo (OMT), la cadena de valor de la industria contribuye con el 10% del PIB mundial. La Argentina no escapa a ese fenómeno. Tanto, que pequeñas localidades que parecían perdidas y olvidadas en tiempo, han logrado reinventarse y hoy tienen mucho para ofrecer a personas que llegan en gran número cada fin de semana.

El turismo es la llave del resurgimiento de estos Pueblos Turísticos que, cada vez en mayor número, ponen en valor su patrimonio natural, cultural, social, arquitectónico y gastronómico. "En los últimos 12 meses hemos incorporado 7 nuevos pueblos a la etapa de Semilla" (son 12 meses, no año calendario), dice Ignacio Salmeri, Director de Programa. "La articulación con los productores locales es otra de las claves del éxito y una forma de enriquecer lo que los pueblos tienen para ofrecer a los turistas", agrega el funcionario.

El abanico de opciones es amplio (ver Una propuesta que crece), pero enumeramos aquí algunos lugares cercanos a la Ciudad de Buenos Aires que vale la pena descubrir. 

Azcuénaga

Al recorrer Azcuénaga, lo primero que llama la atención es la fachada de sus casas, varias de ellas construidas a fines del siglo XIX por albañiles de origen italiano. Vale la pena conocer la panadería artesanal, ubicada frente al club Apolo, donde se fabrican galletas de campo y pan en horno a leña. No hay como las tortas negras de Azcuénaga. Otro imperdible es el molino de la cooperativa eléctrica. 

También pueden visitarse la estación Azcuénaga y sus zonas aledañas, el mural en adobe, el edificio Antigua Casa Terrén, donde funcionó uno de los primeros almacenes de ramos generales del pueblo y donde se instaló el primer teléfono de la localidad; la capilla Nuestra Señora del Rosario, el mencionado Club Recreativo Apolo y la Posta de Figueroa, cuya casona, del siglo XVIII, fue visitada por Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga y José María Paz. Su recuperación potenció el atractivo turístico de la zona.

CARLOS KEEN

Cuando en 1881 se inauguró la estación de ferrocarril, ramal Luján-Pergamino, se fundó oficialmente el pueblo. Llegó a tener casi 3.000 habitantes e importantes comercios: almacenes de ramos generales, tiendas, zapaterías y ferreterías, casas especializadas en toda clase de máquinas e instrumentos agrícolas, corralones, cocherías y caballerizas para alquilar; dos escuelas primarias, tres clubes, farmacias, telefonía, registro civil, juzgado de paz, comisaría, molino harinero, herrerías, surtidores de nafta, hoteles, restoranes, pensiones, etcétera. 

Entre los lugares para visitar se destacan el granero de la estación de Carlos Keen, capilla San Carlos de Borromeo, el Museo Rural y la antigua estafeta postal.